jueves, 17 de agosto de 2017

Tarta de caramelo y pera


Buenos días,

Tras mucho tiempo sin publicar, regreso por aquí para traeros una señora tarta, de caramelo y pera.
Si os gusta el caramelo, os encantará. En este caso además, su combinación con la pera resulta deliciosa. El  bizcocho es muy tierno y la crema tiene una cremosidad incréible, gracias al mascarpone. De verdad, está deliciosa.

Además, en esta entrada, a parte de daros la receta de la tarta, os enseño cómo montar un layer cake, cómo preparar un bizcocho genovés, y también os hablo sobre cómo preparar un toffee perfecto.

Os dejo con la receta:

miércoles, 26 de abril de 2017

Tarta Fraisier


¡Ah, la Fraisier, la tarta de fresas por excelencia! Y un regalo perfecto para cualquier celebración.

Como su propio nombre indica, las fresas son las protagonistas y de forma destacada. Se puede observar nada más verla, pero sobre todo se percibe al cortarla y llevarse la primera cucharada a la boca. Su combinación con la sedosa crema de vainilla hacen de este postre un manjar indiscutible, que, estoy seguro, se colará entre vuestras recetas favoritas. No en vano, es una tarta francesa y huelga decir que las aportaciones de Francia a la pastelería y, en general, a la cultura gastronómica global, son incontables. 

Esta es una de esas tartas que disfruto ya desde su elaboración. Los placeres de comerla y elaborarla están muy a la par.  Disfruto tanto del proceso que incluso consigo trasladarme a mi propio mundo de fantasía azucarada. 
Para ilustrar esto mismo, os dejo con un pequeño relato que nace del recuerdo de esta deliciosa tarta:

Elisa despertó agitada. La violencia de sus aciagos sueños se había acrecentado en las últimas semanas, coincidiendo precisamente con la vuelta del dolor, un visitante descarado que se tomaba la libertad de ocupar su cuerpo, y a veces hasta su alma, extendiendo sus extremidades y dejando una marca imborrable, de tinta derramada. 
Se levantó con desgana, con cuidado de apoyar primero la pierna derecha como siempre le recordaba su anciana abuela, y se acercó despacio a la luna del armario. Observó a aquella muñeca rota de pelo alborotado que la miraba desconfiada, con el alma descolgada de los ojos y una sonrisa condescendiente, casi retándola a atreverse a contradecir su aspecto con su pensamiento.                                                                      
Emitió un agudo suspiro de desesperación y se vistió con la cara girada y las manos temblorosas, intentando evitar cualquier contacto con sus cicatrices. 
Entonces lo recordó. Recordó aquel aroma a fresas, su piel de vainilla y aquella sonrisa tan dulce y de teclas tan blancas como un merengue inmaculado. Recordó sus ojos henchidos de felicidad, abstraídos y soñadores, y su gesto atento, disfrutando con la melodía que inundaba el ambiente y las hacía bailar cada ocaso, sus siluetas recortadas en una acuarela de un rojo intenso.  Se enfrentó corriendo de nuevo al espejo, ahora con una chispa incandescente de ilusión en sus ojos grises y arrancó el carmín de la mesita en la que reposaba, junto a la ventana. Tiñó sus labios de atardecer, de mermelada de fresas y pasión, y rescató unos tacones del mismo color del fondo del armario, donde habían estado olvidados los últimos años. Comprobó sorprendida que todavía recordaba como andar con ellos y recuperó esa sensación casi extraviada de orgullo, de fuerza de mujer, de confianza… ¿en qué? ¿acaso en sí misma? No se paró a cavilarlo. A partir de ese momento y para siempre, solo podría pensar en ella, aquella chica decidida que conoció una vez en París y que desde entonces había estado guardando la parte del alma que creyó descolgada al mirar su reflejo.  
Elisa sonreía como una niña aquella mañana al abandonar su confinamiento, oyendo tan solo un sordo murmullo del dolor que notaba tan intenso apenas unas horas atrás. 
Adentrémonos juntos en ese sueño y saboreemos un pedacito de Francia con la más grande de las sonrisas, una sensación acompañada del orgullo que sigue siempre a un trabajo bien hecho.

A continuación, os dejo con el desglose de los utensilios, los ingredientes necesarios y la preparación, además de algunas sugerencias:

jueves, 23 de marzo de 2017

Receta de Flan de queso




¡Hola de nuevo!

Hoy os traigo una receta sencillísima de hacer. No hace falta tener ninguna noción básica para conseguir un buen resultado.

El flan de queso es uno de mis postres favoritos y es que es indescriptible el placer que siento cuando saboreo los postres más sencillos y tradicionales de nuestra gastronomía, que me retrotraen a lugares y momentos a los que de otra manera me sería imposible volver. Esta es la principal razón por la que adoro la cocina y la pastelería.

Cuando puedo publicar, intento preparar también recetas sencillas que pueden cohabitar perfectamente con tartas y postres de vanguardia. Acerca de estos últimos, ya os he contado en varias ocasiones que me encanta explorar mi creatividad a la hora de combinar combinaciones de sabores,  texturas y, en última instancia, pero dándole la importancia que merece, escogiendo la decoración. Siempre he pensado que puedes pasar horas en la cocina preparando un postre espectacular que sorprenda y agrade a tus invitados y esa será una enorme gratificación a tanto trabajo, pero creo que las cosas sencillas, cuando están perfectamente elaboradas, no se quedan atrás. 

Para hacer este flan he utilizado queso Mató, un queso fresco muy típico en Cataluña, donde resido, y en las Islas Baleares. Se sirve normalmente con miel y unas nueces. ¿Habéis oído hablar del "mel i mató"?. No obstante, vosotros podéis escoger el queso fresco que más os guste u os sea más sencillo de encontrar, como el requesón.

Y, cómo no, este es un señor flan. La textura en boca es cremosa y suave, el sabor lácteo está muy presente pero no resulta nada cargante, más bien al contrario, es sutil y fresco, y combina perfectamente con los frutos rojos y la menta. 


A continuación, os dejo con el desglose de los utensilios, ingredientes, preparación y trucos necesarios y la preparación, tanto la tradicional, como con thermomix: