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miércoles, 24 de agosto de 2016

Bundt cake de limón, albahaca y coco


¡Hola! ¡Cuánto tiempo!

Hoy os traigo la receta de un nuevo bundt cake, la tercera de las recetas de este tipo de bizcocho que he publicado y que me ha servido para estrenar aquí con vosotros mi nuevo molde Heritage de la marca Nordic Ware.

Si os gusta el limón, este bizcocho os va a encantar. Yo llevo años intentando encontrar un bizcocho con este cítrico que me convenza, pues a mi madre y a mí nos encanta, pero no había dado con él hasta que decidí probar esta receta que tomo prestada del blog I love Bundt Cakes, aunque he querido aportarle mi toque personal y ajustarla a mis gustos, cambiando algunas cosas.
El sabor a limón es intenso, no en vano está compuesto y calado de dos elaboraciones con este cítrico como protagonista. Las chicas de I love bundt cakes también lo acompañan de un azúcar y un glaseado de limón, pero yo he preferido hacer el azúcar de albahaca (me encanta cómo combina con el limón), el glaseado de coco y colocarle unos dados de coco deshidratado para darle un toque crujiente.

También os he traído mi segundo relato para el blog, que creo acompaña divinamente a las fotografías que he preparado con mucha ilusión y, cómo no, con el bizcocho.

Para los que no conozcáis los bundt cakes, son un tipo de bizcoho que nació en los Estados Unidos en 1950 y se popularizó pronto entre sus casas, de la mano de la empresa Nordic Ware, dedicada en un principio a estos moldes de forma exclusiva.
Os animo a haceros con uno de estos moldes, pues reparten el calor de forma uniforme y están fabricados siguiendo unos altos cánones de calidad que avalan su durabilidad. Sin embargo, podéis utilizar cualquier molde al uso que tengáis.

A continuación, os dejo con el relato y la receta, así como el desglose de los utensilios, trucos y consejos:

miércoles, 11 de mayo de 2016

Receta de Bacalao con tomate



¡Hola de nuevo!

Esta semana, quiero retomar el apartado de recetas de cocina tradicional de mi madre andaluza, influenciadas en gran parte por la tradición andaluza y que son herencia, a su vez, de su madre, mi abuela.

Os traigo una receta muy sencilla pero deliciosa: bacalao con un tomate frito casero insuperable, una de mis recetas favoritas desde niño. De algún modo, esta receta me retrotrae a otra época, donde ni yo mismo había nacido, cuando una receta sencilla hecha con mucho cariño era suficiente para dibujar la mejor de las sonrisas.

Para haceros llegar a vosotros esa sensación, he preparado unas fotos muy especiales para mí, con las que intenté recrear ese aire rústico y antiguo que tanto me gusta.
También os traigo mi primer relato. No sé si os he hablado alguna vez de que mi otra gran pasión es la escritura (de hecho, compartía mis relatos en otro blog) y, aunque últimamente mi pluma está algo cansada y mi mente nublada, voy a tratar de unir esta y mi otra pasión, la cocina y pastelería, en esta y mis próximas entradas. Espero que os guste. 

Bueno, vamos a entrar en faena. 

A continuación, os dejo, primero, con el relato y, luego, con el desglose de los utensilios, ingredientes y la  elaboración (muy muy sencilla):

jueves, 28 de abril de 2016

Tarta mousse de vainilla con naranja, caramelo y chocolate blanco


¡Hola a todos!
Supongo que pensabais, muchos de vosotros, que no tenía intención de regresar al blog, después de estos meses en los que, una vez más y sintiéndolo mucho, no he podido publicar. He estado muy ocupado, y entre otras cosas, como muchos sabéis, recuperándome.
En este tiempo, pues, he seguido recibiendo vuestro cariño a través de las redes sociales,  viajado a Sevilla, ciudad que ocupa un lugar muy especial en mi corazón, he estado mejorando mi inglés y ¡he hecho un curso de fotografía culinaria! con ¿A qué saben las nubes? Photography.
Es curioso como, en estos tres últimos años, la fotografía cada vez ha robado un poquito más de mi tiempo. Empiezo con un set y me puedo tirar horas, horas que vuelan y me atrapan sacándome la mejor de mis sonrisas. Y eso es algo que en estos días valoro mucho. Son días en los que me repito una y otra vez que puedo con todo, aunque me siento muchas veces desubicado... Me es difícil contaros que he llegado a dudar de si, de verdad, mi futuro debe estar ligado a la pastelería, tan seguro que me sentía hace unos meses... Sin embargo, de repente, llega algo que te vuelve a centrar y te hace olvidar esas dudas. 
Lo anterior nos lleva a la receta de  hoy. Ese algo es una tarta muy especial.

Hace tiempo que vengo pensando en comenzar a aceptar encargos de mis dulces,  pero tenía muchas dudas. Hasta que me di cuenta de que de verdad necesitaba esto. Quería sentirme útil y hacer feliz a la gente, descubriéndoles sabores, texturas, diseño y, en definitiva, un mundo dentro del universo de la pastelería que mucha gente no conoce y que yo, como habréis imaginado, estoy implantando en las recetas del blog. Con estas recetas de pastelería de diseño estoy intentando diferenciarme de la inmensa cantidad de blogs que existe allí fuera y que, aunque admiro, no se corresponde con el camino que quiero tomar en mi futuro profesional. Y ya sabéis que una de las razones por las que creé este blog es para aprender.

La receta de hoy es el primer encargo que he aceptado. Una tarta personalizada cuya receta no quería publicar por su dificultad. Sin embargo, debido a la gran acogida de la fotografía en las redes sociales (solo os cuento que es mi foto más vista en todas las redes sociales en las que tengo una cuenta) y a que muchas de esas personas me pidieron la receta, aquí la traigo.

Una tarta entremet es una tarta que está muy de actualidad, que combina una mousse o semifrío con varias texturas, de tal modo que se consigue un conjunto muy armónico.

Bueno, vamos a entrar en faena. 

A continuación, os dejo con el desglose de los utensilios, ingredientes, preparación y trucos necesarios: